La ciencia se ha adueñado de nuestro conocimiento, ha invadido todos los sectores. Cual religión que domina el mundo no ha dejado espacio para el desarrollo de otro tipo de conocimiento. La fe en la ciencia es categórica, supera con creces a la fe que desarrollo el cristianismo, el budismo y la fe musulmana juntos en sus épocas de máximo esplendor. La verdad que predicara la palabra de dios fue sustituida por la verdad que emana de la boca de los científicos. Los resultados positivos obtenidos por la ciencia, sus aciertos, los avances tecnológicos, el poder que otorga, han hecho de la ciencia una verdad incontrastable. El solo hecho de que alguien exprese que un hecho ha sido demostrado científicamente sienta bases firmes de credibilidad. La verdad científica arroja luz sobre aspectos muy importantes de la realidad, pero también su luz proyecta sombras que oscurecen aspectos humanos de vital importancia. Tal cual esta planteada hoy en día deja huérfanos a los humanos de la adquisición de conocimientos fundamentales.
sábado, 29 de marzo de 2008
EL HOMBRE DISOCIADO
La ciencia tiene su principal fuente en el individualismo y se alimenta de él. La celebre frase de Descartes “Pienso luego existo” ha entronizado el pensamiento en lo mas alto de nuestra escala de valores, en la cima de la adquisición de conocimiento. La separación mente cuerpo es la base de su desarrollo. La mente al observar realiza un acto de distinción, elige, fracciona, separa, diferencia, todo ello para poder crear ideas que es la base fundamental del desarrollo de la ciencia: encontrar una diferencia que haga la diferencia. El pensamiento dueño y señor del hombre ya no habita su cuerpo. Mente y cuerpo están en dimensiones diferentes, la primera deambula por la ilusión hora de un tiempo pasado hora en un tiempo futuro ambos irreales, mientras un cuerpo mutilado intenta como puede vivir la realidad del presente. El desarrollo global, integral y armónico del los humanos, es incompatible con el desarrollo de la ciencia, tal cual se manifiesta, pues su metodología le ha arrebatado lo esencial: su ser. Ser y ciencia circulan por dimensiones distintas.
LA MENTE COMO VELO
La ciencia ha ocultado la verdadera esencia del hombre, ha colocando por delante un velo poderoso: la mente, y un instrumento la ciencia. Ambos nos han tendido una celada que nos permite mirar sin darnos cuenta que no nos permite ver. Puesta así la mente y la ciencia en la cúspide de la escala de valores ha sustituido al ser por el hacer cuando no por el tener. La mente maneja el desarrollo de la ciencia colocando el pensamiento en el horizonte temporal de sus posibilidades. Recorta y secciona la realidad en múltiples partes, moldea y manipula, divide al hombre y a los hombres. En la división está su esencia.
LA PERDIDA DE LA IDENTIDAD
La ciencia ha cambiado la identidad del hombre, le ha hecho perder su verdadera identidad que es su ser. Es cierto que le ha permitido ver una infinidad de maravillas que jamás hubiese llegado a conocer sin su ayuda, es cierto que le extendió su margen de vida, que le dio “progreso”, aunque éste no le sirva totalmente, y no se cuantas otras cosas más, pero también es cierto que lo ha privado de lo esencial que es la vivencia del ser, y con ello le ha arrebatado la felicidad. La ciencia es egocéntrica, porque tiene su mirara puesta sobre si misma. Es tirana, porque maneja deliberadamente el consenso, es intolerante porque rechaza todo tipo de conocimiento alternativo, es autoritaria porque solo acepta sus métodos propios, es necia porque se basa en premisas indemostrables, es mediática porque crea corrientes de opinión transmitiendo masivamente creencias. En realidad no es gratuito ni arbitrario las consecuencias que ha producido. La ciencia ha traído a la humanidad mucha transformación y produjo también mucho daño. Ya es hora de desentronizar a la ciencia como única vía de acceso a la verdad, para compartir ese privilegio hegemónico con formas superiores de acceso al conocimiento profundo.
EL OCULTAMIENTO DE LA FORMA
La racionalización, es una forma muy peculiar de engañar, demostrando lo que no es para ocultar lo que es. Nos hace mirar a la derecha cuando en realidad tenemos que mirar a la izquierda, nos ilumina la parte para ocultarnos el todo. La ciencia nos miente, nos engaña. Crea modelos que los funde con la realidad, es cuando no distinguimos realidad de modelos. La ciencia a destrozado la forma, pero no sus efectos, la ha destrozado porque ya no queda nada de ella, o lo que queda es una caricatura de lo que es. La arquitectura, otrora creadora de espacios significativos, de formas cargadas de simbolismos, ha quedado relegada a una mera disciplina técnica con escasos por no decir nulos aspectos artísticos. La ciencia ha geometrizado el espacio, ha matematizado las proporciones, ha racionalizado el simbolismo y tecnificado su significado, o lo que es peor le ha cambiado su verdadero sentido.
LA CONFUSION ENTRE LO FALSO Y LO VERDADERO
Nadie se ha puesto a pensar porque resulta tan difícil encontrar la diferencia entre un en original y su copia, entre la verdad y la mentira, entre lo cierto y lo falso. Para saber si una obra de Van Gogh es verdadera o falsa es necesario recurrir a los rayos y otras técnicas sofisticadas de reconocimiento, para reconocer un original de su copia es necesario la concurrencia de expertos que con métodos sofisticados demuestran que uno se ajusta mejor a los parámetros que el otro. Pero lo increíble de todo esto, lo sorprendente, lo descabellado, es que esta falencia nos parece natural, que ni siquiera tomamos conciencia que es una suerte de discapacidad, peor que muchas de las que padecen personas minusválidas. Nos parece natural no poder distinguir el original de su replica, cuando el mensaje de uno, verby gracia, lo ha pintado un artista hace mas de 500 años, cuyo mensaje esta inscripto en cada pincelada, en cada tonalidad y fundamentalmente en la energía que irradia, esa vibración de todo el conjunto que es como una impresión digital imposible reproducir. No nos sorprende que la técnica nos impida ver entre el arte y el no arte, que la técnica nos pueda ocultar el arte. Pero nos parece también lógico y natural que así sea, que no podamos darnos cuenta de tan burda diferencia.
LA ANESTESIA DEL SER
Hemos ido perdiendo parte de nuestras capacidades al punto de ya no percatarnos de lo que nos sucede. Es como si estuviésemos anestesiados, privados de sensibilidad. La gente ha perdido totalmente la capacidad de percibir, de sentir, la gente necesita explicaciones de lo que no puede vivenciar. Millones de personas en todo el mundo recorren museos, catedrales, edificios públicos de arquitectos famosos, espacios urbanos necesitando que le den explicaciones, que le digan con palabras lo que no puede percibir porque su cuerpo está disociado . Cada día nos acercamos más a ser una suerte de hardware que necesita que le introduzcan un software para funcionar. Pero lo más sorprendente, es que nos parezca natural que así sea. Es tal el nivel de alienación del individuo que ya no alcanza a comprender que la música se la percibe escuchándola, que a la pintura se la descubre mirándola, que al espacio se lo vive habitándolo y que a todo se lo conoce experimentándolo.
EXPLICACION VS COMPRENSION
Cuando a uno se le quiere dar explicaciones, en realidad se lo esta privando de acceder al verdadero conocimiento. El arte no es ciencia, el arte precisamente sirve a los fines espirituales del hombre, el arte es el salvoconducto que le queda al hombre para contrarrestar el daño que le produce la ciencia. La ciencia solo sirve a los fines prácticos, y mucho, pero pretender hacer una extrapolación a todos los niveles, llevar su éxito a todos los rincones, generalizar la utilización de su método es prácticamente un genocidio a la humanidad, es asesinar la esencia del hombre que es su ser. Pero todo esto al hombre le parece natural y lógico que así, porque la ciencia ha usurpado lo natural y en su reemplazo ubicó la lógica
UNA RELIGIÓN LLAMADA CIENCIA
La ciencia ha tomado el control del hombre adoctrinándolo, ocupando el lugar que otrora ocupara la religión. El feudalismo se sirvió de la fe cristiana y de la nobleza para ejercer su poder, del mismo modo hoy el capitalismo se sirve de la fe en ciencia y de los capitales. La ciencia le dice al hombre que puede y que no puede entender, le indica cuando necesitará un experto y cuando no, la ciencia un invento del hombre le dice al hombre cual es su límite de entendimiento. La historia vuelve a repetirse, se han cambiado los actores pero el argumento es el mismo. La ciencia a sustituido el poder de dios, ello necesita racionalizar para crear un tipo de entendimiento, categorizar para comprender, distinguir para dominar.
LAS CATEGORIAS COMO OBSTACULOS
El hombre necesita así oír para ver, leer para escuchar y mirar Y cuanto mas racionaliza, cuando mas crea categorías, cuando más geometriza, mas se aleja de la esencia, mas se aleja del conocimiento y más se aleja de su verdadero ser. Pero esto sucede en todos los órdenes de la vida. Multitudes se esconden su identidad bajo el paraguas de las marcas, de los artistas que han adquirido prestigio a través de la prensa, del marketing y de la publicidad. No es casualidad que el considerado mejor violinista del momento toco en el metro de New York y tuvo la misma audiencia y recibió la misma propina que el que estaba todos los días ahí, experiencia que se repitió en Barcelona con igual resultado
REPLICAS Y CATEGORIZACIÓN
No es casual que existan replicas que somos incapaces de distinguirlas de las autenticas. Es que tanta explicación, tanta racionalización, tanta metodología para acceder al conocimiento que se ha desvirtuado su esencia. El conocimiento se lo ha cambiado por una matematización de los contenidos, por la geometrización de las dimensiones, hemos perdido la capacidad de experimentar su significado. Es que la ciencia ha actuado de manera que ha inhibido el desarrollo de las facultades fundamentales del hombre, le ha atrofiado su musculatura, la ha esclerosado su sensibilidad, le ha limitado su capacidad. El modelo ha sustituido al original. Como colafón transcribiremos una célebre frase de Albert Einstein “En tanto las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas, en tanto son ciertas no se refieren a la realidad.
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